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Mensaje por Jessy Luttrell Mar Feb 17, 2015 3:54 pm

Desesperación....
Desesperación como una bola en la garganta que ni pasar el aire deja.
Y la angustia...
La angustia de sentirse sola como nadie más.

Le había tomado sus días saber qué hacer, más que por solucionar por la necesidad de actuar. Y también necesitaba que llegase el fin de semana, para que fuera legal marcharse de la universidad aunque fuera unas horas y poder acudir a donde ni en pesadillas hubiera querido. No era una decisión fácil, siquiera la creía correcta, pero entre tanta gente maldita que había en el mundo, al menos él no tenía nada que ver con su universo cotidiano. Y era auror, y quizá sabría que hacer... Y si acaso sus primeras paranoias había sido acertadas y el rubio era un asesino encubierto de buen joven amistoso, podrían terminar con todo aquello de una vez y ya sacarse los problemas y la vida de dentro.

Ser legermaga no servía de nada, sino tenías mente suficiente para trazar un plan con la información mal habida sacada a empujones de los cerebros ajenos. Sus esperanzas de que sí estaban en el mejor momento de sus vidas, tampoco habían servido de nada contra la realidad.... Y como fuera ni importaba, porque la iban a matar.

Encontró el despacho sin problemas. Respiró profundo antes de llamar a la puerta, alzó la frente, se llenó de un orgullo y seguridades tan falsos como bien practicados a lo largo de los años. Un pie adentro, una sonrisa de saludo a quien estaba detrás del escritorio, y dejó caer la carta tan escueta como amenazante sobre la madera, sobre los papeles del auror, justo bajo sus ojos claros. Sin palabras para decir porqué estaba allí. Y sin palabras para explicar porqué acudía a él. Las acciones debían ser suficiente para justificarla, para justificarse las confianzas que se tomaba con quizá alguien a quien no debía acudir.
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Mensaje por Reghan Breen Mar Feb 17, 2015 4:23 pm

Había días que simplemente se hacían complicados y no porque hubiera algo pesado en su vida, más bien porque eran aburridos como un maldito día sin un trozo de pan. Llevaba desde primera hora de la mañana metido tras el escritorio, añorando algún comunicado que por h por b hiciera al auror salir de detrás el mueble de madera y salir a la calle a buscar algún conflicto por resolver que animara su día. No pedía mucho, tal vez una trifulca sin demasiadas consecuencias cuya resolución necesitara la presencia de un auror o cuanto fuera, menos estar allí, detrás de un maldito escritorio mientras terminaba de elaborar los informes que tenía pendientes después de una semana ajetreada.

Estaba a punto de ponerse a leer cualquier libro mientras hacía ver que trabajaba cuando escuchó el llamado a su puerta. Musitó un “adelante” cansado mientras regresaba la vista azul a sus informes, demasiado aburrido para prestar atención a los compañeros que pasaban por su oficina a la búsqueda de un substituto para sus noches de guardia. La sorpresa, sin embargo, llegó cuando sus ojos azules observaron el trozo de pergamino que acababa de posarse sobre el montón de informes que tenía sobre las narices. Reghan frunció el ceño y levantó lentamente la vista para enfocar a Jessy Luttrell con quien habían hecho “migas” después de un funesto primer encuentro en aquel mismo edificio y una fortuita noche en Hogsmeade.

- Bastante explicita pero no tengo el gusto de habértela enviado – musitó con su habitual tono ácido y sarcástico, alejada de la faceta misteriosa que solía mostrar cara al público como una etérea proyección de su verdadera personalidad. Regresó los orbes azules al trozo de papel y releyó una vez más la frase – Las chicas muertas no pueden sonreír – dejó el codo de su brazo derecho sobre el escritorio y acarició a dos dedos sus labios en un gesto pensativo mientras sostenía con la zurda el trozo de papel.  Terminó soltando el aire fuerte así como la nota, sobre el escritorio y se retiró hacia atrás en su cómodo asiento mientras entrecruzaba los dedos frente su boca, mirando fijamente a Luttrell  - Y no tienes idea de quien te lo ha enviado. ¿Cierto? – hizo una pausa - ¿Has hecho algo para cabrear a alguien últimamente? – levantó una ceja y esperó su respuesta. Sí, estaba ofreciéndose a ayudarla.

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Mensaje por Jessy Luttrell Mar Feb 17, 2015 4:59 pm

Podía ser verdad o podía ser mentira que él no la hubiera enviado. De todas formas no importaba y ella iba a confiar en que no mentía, solo porque necesitaba con desesperación poder quedarse, poder estar en el lugar que eligiera con quien quisiera sin miedos y desencantos, al menos unos minutos, aunque fuera apoyando las palmas sobre el respaldo de la silla en que no se animaba a sentarse. Confiar en la gente equivocada, creer palabras mentirosas con ingenuidad ya empezaba a ser un modo de vida a asumir. Y a aceptar con resignación y en silencio. Los escándalos histéricos, solo funcionaban para las cuestiones triviales que no apuñalan.

- y a mi que ni siquiera se me da bien sonreír... - quiso bromear, desentenderse del asunto como el día que la había recibido, claramente sin éxitos, hacer una sonrisa de niña encantadora con la cabeza ladeada y arqueando las pestañas, para terminar negando con el rostro y bajar la mirada sopesando sentarse, haciendo la silla un poco hacia atrás, pero su pregunta le interrumpió el poco cerebro que a esa altura solo podía pensar en una cosa a la vez. - puedo? - se refería al sentarse. Siquiera sabía porqué había preguntado, simplemente debió haberse sentado, obviando palabras de sumisión que no iban con su carácter altivo. Y por sentirse estúpida y débil, no espero respuesta reanudó sus ánimos informales sentándose, quitándose la capa de invierno para ponerla es su regazo y continuando la charla por donde la habían dejado un segundo atrás.

- algo?.... he hecho de todo... la mitad de mi vida sino más, está en alguno de tus archiveros... - Era una forma de decir que había tenido más de un problema con la ley y la ilegalidad, que había estado metida en juicios, hasta en Azkaban tres días!! Reghan no tenía porque saberlo, no esperaba Jessy que cada auror del ministerio supiera su vida, por dios!! mejor que no! pero lo dicho solo quería evidencias que era una persona más que pública, por su apellido y su familia poderosa y alocada, por sus conductas delictivas con la magia y la guerra, por su despreocupación adolescente que ahora le hacía pensar en mil enemigos.

No quería convertir eso en una charla psicoanalítica, preguntándole si podía fumar y echando la cabeza hacia atrás para empezar a contar de sus enemigos inventados.... Pero necesitaba un cigarrillo con urgencia, así que sacó la cajetilla para tantear el terreno. Lo miró a la cara y retomó la palabra - cuando te conocí pensé que ibas a matarme con la escusa del whisky... te lo dije el otro día no? - las confesiones de cuando había estado borracha - como sea... así son mis paranoias... no tan injustificadas, por lo visto. - señaló con los ojos la carta y hasta llevó un dedo al papel para traerlo hacia su lado del escritorio - No creo que haya sido por algo reciente... creo... no se que creer, la verdad.  Podría ser algo nuevo, algo como insultar a ciertos niños mortífagos que aun andan en la universidad, porque se han salvado de Askaban con escusas de minoridad o de haber sido hechizados para cometer torturas... Podría ser el decano, exploté un escobero y me odia por eso... pero no es su estilo. Quisiera creer, aunque ya no se puede estar seguro de nada... Podrían ser hasta mis amigos, a los cuales les soy un claro estorbo... - ahí ya se prendió un cigarrillo - Mis hermanos tienen motivos... hasta tu los tienes...-
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Mensaje por Reghan Breen Mar Feb 17, 2015 5:39 pm

No hacía falta entrar en formalidades a esas alturas de su relación pero Reghan entró en el juego sumiso de la rubia y apartó una mano de sus labios para indicar con la diestra el asiento de enfrente aunque se abstuvo de añadir cualquier comentario gentil que rematara el gesto. La dejó hablar mientras se acomodaba nuevamente en su asiento, cambiando el peso de un lado a otro, ligeramente inclinado hacia la derecha mientras mantenía el codo del brazo en el brazo de su asiento y paseaba de forma distraída los dedos por sus labios, acariciándoselos mientras sus orbes azules, frías e insondables como dos glaciares, observaban a la rubia a medida que las palabras fluían por los labios de la joven.

Sonrío ante la mención de su supuesto asesinato de aquella forma maldita que Reghan tenía, denotando en el mero gesto la certeza de que levantaba pasiones negativas entre su público y sin descuidar la seguridad y consciencia de haber jugado a su antojo con Luttrell aquel día, al menos durante los minutos que habían pasado juntos en el edificio. No, no se lo tomaba como un hecho negativo más bien como un halago, eso significaba que aún imponía y su hosquedad era palpable incluso sin palabras.  Recompuso la expresión seria y continuó escuchando a su interlocutora aunque llegados al punto donde la rubia, cual vehemente Gryffindor, exponía los “privilegios” que algunos niños de alta cuna y buena sangre habían disfrutado tras la guerra, Reghan no pudo evitar sonreír de nuevo. Probablemente su hermana Delaine era una de ellas y en verdad, estaría disfrutando si alguna vez llegara a ver a Jessy soltarle tal veneno a su hermana pequeña. Él no se sentía identificado porque había optado por una postura neutral ante el conflicto mágico y tenía sus ideales aunque no coincidía con ninguno de los dos bandos, además, Reghan siempre se posicionaba del lado ganador y en aquella inútil guerra, nadie iba a salir victorioso.

- ¿Nota dramática la de tus amigos para denotar que eres la oveja negra de cada lugar donde vas? – soltó una carcajada entre dientes que prolongó cuando escuchó el ejemplo acusativo sobre él mismo. Negó con la cabeza divertido y apartó la mano para echarse hacia delante en su asiento, colocando ambos codos en la mesa para ver de más cerca a la chica. De hecho, estiró la mano para robarle la cajetilla de tabaco y extraer uno, si iban a encetar una charla de humor negro sobre posibles asesinatos mejor con nicotina en el cuerpo. Extrajo un pitillo y lo llevó a sus labios, encendiéndolo con la varita como era costumbre en él. Expulsó la primera calada y un poco de humo fue a parar a sus ojos, Reghan mitigó el picor de su ojo derecho rascando mientras sujetaba el cigarrillo con el dedo derecho sobre el lagrimal – Entonces estamos de acuerdo que el mejor enemigo es tu más amigo – miró una vez más la nota – Partimos de tu animadversión con el mundo entero y viceversa, eso nos deja más o menos donde cinco minutos antes – una nueva calada mientras reflexionaba - ¿Reconoces la caligrafía? – expulsó el humo lentamente hacia arriba y prosiguió con su exposición - ¿Es un caso aislado o sabes de algún compañero más que haya recibido una carta semeja? – pausa y añadió – ¿No desapareció una alumna? Tal vez guarde relación y te hayan fichado como objetivo. Bueno, siempre podré ir a tu funeral a decir, "me debe un whisky" -ah, el humor negro, vivía de él.

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Mensaje por Jessy Luttrell Miér Feb 18, 2015 12:58 am

Alzar los hombros como diciendo "puede ser, quién sabe, capaz" y sonreír de lado era una conducta habitual en Jessy que volvía gracias al humor de Reghan a hacerse presente. Con una mano sobre su carta ya empezaba a tamborilear los dedos que no usaba para fumar. No es que se le hubiera ido el terror y la amargura, pero parecía estar entrando en terapia lentamente. A cada frase volvía a mirarlo a los ojos, sopesando sus palabras y sonriendo al final como descartándolo todo. No reconocía la caligrafía, no tenía ideas grandiosas de complots que explicar, ni escusas baratas para creerse muerta... Y es que nada tenía real sentido...

Igual, compartirlo con alguien, estaba bien. Empezaba a hacer del hecho algo bizarro aunque sabía que en cuanto volviese a la soledad de su cuarto de Brigantia el buen humor se desaparecería. Se sonrió de veras aunque sin sonido de su chiste negrísimo, y terminó poniéndose como él antes con codos sobre el escritorio, acercando su rostro a él. El cigarrillo a un lado y los ojos en los suyos - ... Sé que hay gente que no recibió carta... por más merecida que la tendría... y lo de Janey pues... Yo lo pensé... Pero no teníamos relación.. Y no hay ninguna noticia de que a ella la hubieran amenazado antes de desaparecerla... Yo ni siquiera soy mestiza... ni virgen.- vaya sorpresa! Ja! claro que no! un claro sarcasmo -No sirvo para rituales. - dijo mestiza para no decir sangre sucia que era un mote horrible para mucha gente. Y ahí Jessy recordó que no sabía nada de Reghan, de sus inclinaciones políticas... Nada de nada.

Volvió a hacerse para atrás y descansó la espalda en el respaldo, cruzando las piernas, poniéndose de perfil al escritorio para ver por la ventana ficticia que no daba ningún exterior... Puros hechizos seguro. Todo era magia allí, en un edificio enterrado cientos de metros. - no quiero morir con deudas... no es mi estilo, sabes?... Por tu experiencia crees que tenga tiempo de compensarte por lo del whisky? o me matarán mañana?- Volteó a mirarlo y fumó una vez más, buscando con la mirada un cenicero, y ver si él seguía con el tic de acariciarse los labios con los dedos.
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Mensaje por Reghan Breen Miér Feb 18, 2015 6:11 am

En realidad, no había muchas pistas de las que tirar. Reghan no tenía un punto del que partir para trazar alguna hipótesis orientativa y es que Jessy parecía rehacía a colaborar (o al menos desde la perspectiva del rubio). No la culpaba, no debía ser demasiado agradable recibir un anónimo amenazante y mucho menos si sabías que medio mundo podía ser el culpable de dicho escrito. Estaba saboreando la nicotina, envolviendo los labios en el filtro, cuando escuchó las hilarantes hipótesis de la rubia sobre sacrificios paganos de vírgenes. Soltó el aire por la nariz con fuerza y expulsó la calada contra sus dientes en una medio carcajada antes de omitir por completo la parte de mestiza porque aunque era un motivo bastante importante para enviar cartas, descartaban el hecho si Jessy era de sangre pura.

Llamó con un “accio” un cenicero de cristal y propinó un par de golpes con el índice sobre el cuerpo del pitillo para echar la colilla en su interior. Humedeció sus labios terminando de escuchar las palabras de la chica aunque levantó una ceja en un gesto natural cuando escuchó la petición de opinión.  Tomó unos segundos para dar una nueva calada y mientras volvía a repetir acción, evocando la colilla dentro del cristal balanceó la cabeza de un lado a otro – Según mi experiencia y si yo fuera el emisario de la nota, no, no sería inmediato – dio un par de golpes con el índice sobre el papel mientras sujetaba el cigarro entre los dedos centrales - ¿Qué ganas enviando un único anónimo? La gracia de acosar a una persona es aislarla de un grupo. Hacer que se vuelva loca, paranoica que sospeche de todo y de todos. Hacer que se sienta intimidada y perdida, perder su seguridad, hacerla vulnerable. Es un juego de poder, el emisario disfruta viendo que ejerce ese dominio sobre el receptor. Así que si no voy equívoco y esto no es más que una broma, aún tenemos tiempo para varios whiskys.

Claro que Reghan hablaba desde su experiencia como auror (otros casos semejos) y su propia concepción de las cartas desde el anonimato. Breen sin embargo, era bien maldito y astuto, era del tipo que siempre tenía un plan A, B, C y hasta Z casi sin pretenderlo, era así y Breen siempre gustaba ponerse en la piel del otro, igual tenía alma de corrupto y su faceta de auror era tan solo para paliar las consecuencias de no atreverse a hacer las cosas a la inversa - ¿Quieres un consejo? – buscó sus ojos claros y la miró fijamente – Si quieres saber quién es, cabréalo. Ignora estos mensajes y mostrate normal, una actitud fuerte es lo que contrarresta este tipo de acosos. De todos modos, estoy aquí. Me gusta proteger mis ganancias y si te van a matar antes que me invites, envíame un patronus que apareceré cuando lo necesites.

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Mensaje por Jessy Luttrell Miér Feb 18, 2015 5:23 pm

Algo de todo lo que dice Reghan la alagó y Jessy volteó a mirarlo y sonreír. Estaba loca, y una amenaza así era justo lo que necesitaba para terminar de hundirse en la desesperación. Justo así como lo pintaba el auror, ese mensaje debía venir de alguien que la conocía, aunque no había muchos secretos con Jessy, porque era imposible para la rubia pasar de todo eso e ignorar, no sentirse intimidada y en la cuerda floja, acosada, vigilada, completamente vulnerable. Por algo allí estaba frente a un casi desconocido al que había acudido por desesperación, porque no confiaba en nadie, ni en él, pero menos aun en su círculo cercano por más raro que sonase.

- pues... lo logró, sea quien sea.... y aquí me tienes... paranoica e intimidada - abrió un poco los brazos mostrándose. Ejemplificando que justo sentía lo que él decía. Que así tal cual eran las cosas. Cuando Reghan con calma propuso se estrategia Jessy se levantó del asiento a dar vueltas en sus tacones. Porque no podía hacer eso, aunque lo intentase, esos días y solo eran contados con los dedos de una mano, fueron terribles. - no sé disimular... Quien sea que fue, sabía que ya estaba matándome con la sola carta...- Apagó el cigarrillo sin terminar en el cenicero y se llevó la misma mano al cabello para desordenarselo un poco, o arreglárselo quién sabe! y volvió a sonreirle por su propuesta, como si las pequeñas palabras elogiosas pudieran hacerla bipolar del solo sentirse aunque fuera un poco especial y valiosa para alguien, para que no la dejaran morir porque si.

Se mordió el labio pensando, mirándolo y dio un paso volviendo al escritorio - que posibilidades hay... de que te tomes un fin de semana libre?.... - si, eso sonaba a cualquier cosa, pero tenía motivos reales... - tu y yo... - lo completó con una sonrisa burlona y volvió a la realidad dejando los chistes detrás -... tengo una boda en canarias... la gente se casa a pesar de todo... cuanto costaría tu protección personal por unos días?... cuantas botellas de whisky? - O lo que quisiera el rubio a este punto... Se tomaría semejante molestia? Al fin y al cabo era un trabajo real, pero "informal", y Darren y Amy también necesitaban protección, aunque Jessy no hubiera soltado palabra en su momento, pues creía que cuanto más información circulara, más difícil sería proteger a todos.
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Mensaje por Reghan Breen Vie Feb 20, 2015 9:43 am

La dejó pasear por su despacho como si fuera una leona enjaulada mientras Reghan se mantenía en su lugar, totalmente relajado y tranquilo, ajeno a la ansiedad que sentía Luttrell porque a fin de cuentas la amenaza no iba hacia él y aunque aquel anónimo hubiera llevado su nombre, Reg hubiese actuado tal cual como estaba en ese momento completamente impasible. Retomó su cigarrillo donde lo había dejado y propinó un par de caladas de forma distraída mientras escuchaba la desesperación de labios de Luttrell – Pues ya sabes qué pretende. ¿Vas a dejar que te manipule? – enarcó una ceja incrédulo con su actitud pues ya conocía la solución solo era cuestión de que Jessy se dejara el drama consecuente y pasara a la acción.

Estaba apagando la colilla con deliberada lentitud contra la base del cenicero cuando escuchó la insinuación de Jessy en forma de pregunta para que abandonara su lugar de trabajo un fin de semana. Reghan levantó lentamente la vista mientras expulsaba el humo y se quedó mirando fijamente a la rubia de aquel modo intimidante que Breen poseía.  Porque ni de lejos se creía por un momento que Luttrell fuera a pedirle una huída sexual a cualquier punta del Caribe, ya habían hablado largo y tendido la noche de la borrachera sobre que opinaban cada uno de las relaciones y Breen sabía que Jessy era fiel a su pareja.

Una vez más, la vida volvía a darle la razón. Todo el mundo quería algo de otra persona y a él le llamaban arrogante y cruel por hacer tácito y evidente ese hecho a vista de todo el mundo. Más hipócrita era disimularlo de otra forma pero Breen, no, él no se cortaba en usar y manipular a las personas delante de todo el mundo, tal como Jessy hacía en aquel momento. ¿Para qué disimular su misión en la mencionada boda con una invitación formal si podían hablar de tratos? Eso le sacó una sonrisa genuina mientras entrecruzaba los dedos sobre la mesa – La gente se esfuerza por etiquetar todo – hizo una pausa y asintió con la cabeza de forma firme- Está bien, te acompañaré a esa boda. Me encanta pasar rato con críos de Hogwarts – sarcasmo puro y duro, había tenido suficiente con experimentar la tentativa de lo que había sido su juventud en aquel antro que visitó con Ellie pero aquel era un caso interesante y quería ver a que tanto podían llegar los pubertos con sus juegos de anónimos – Ya te pediré el precio. Me gusta sopesar cuanto es el precio de mis servicios porque precipitándome en mi presupuesto, siempre salgo perdiendo – sonrío con canallería, coqueteándole abiertamente, antes de echar la silla hacia atrás para ponerse en pie.

Caminó, rodeando su escritorio, con una mano metida en el bolsillo de su pantalón de traje negro y la otra pasándola por su barbilla de forma repetida. Meditaba sobre el asunto porque no creía no poder hacer nada, era obtuso y eso venía de familia. Paró tras Jessy y cogió la silla de la chica que era de estas rotativas, la giró de un movimiento brusco hacia él para que quedara frente a frente y alargó la mano para coger de nuevo el trozo de pergamino escrito. La miró desde cerca, inclinado para coger el anónimo y sonrío próximo a sus labios antes de ponerse en pie para caminar hasta la puerta –No me creo que sea o sean tan meticulosos nuestro amigo o amigos. Acompáñame  – caminó hacia una pequeña habitación que los del equipo de seguridad mágica empleaban para revisar pruebas que llegaban de distintos casos y abrió la puerta para esperar que la chica entrara, una vez dentro, cerró tras pasar y fue hacia una mesa, dejando el pergamino sobre la mesa.

Buscó entre las estantería de frascos, la poción que buscaba y le tendió un frasco a Luttrell – Poción Encontradora – anunció mientras se la colocaba en la mano – Te dará la capacidad de encontrar todo lo que busques. ¿Ves la forma de emplearla en el caso?

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Mensaje por Jessy Luttrell Vie Feb 20, 2015 2:45 pm

Jessy no sabía cómo él se mantenía tan calmo. Entendía claro que ella era la amenazada, pero dialogo cualquiera, ya fuera en el pasillo del ministerio, en un bar o en su despacho, Reghan siempre mantenía el rostro impune, los ánimos en su lugar, las palabras justas y tranquilas aunque tenaces, la intensidad sin desentonar al momento. Ella no podía en absoluto, lo intentaba claro y trataba de incorporar lo que le proponía sensatamente el auror... Y a veces en su vida lo había logrado, sobre todo la indiferencia. Pero cuando era así, solía girar la cabeza y los pasos, para marcharse, pues sostener las situaciones tensas era lo que le costaba, no el impulso de altanería.

Y si, todo el mundo quería algo del resto. Todo era una cuestión de intereses y poderes, Jessy también pensaba así y aunque sonrió complacida aprovechó el momento para aclarar tantos... Cuestiones prácticas del encargo con las que Reghan seguro estaba de acuerdo, - No quiero que seas un auror entre los críos de Hogwarts. Disimulo... ya sabes... de civil... un invitado más. Nadie sabe de esto Reghan y no quiero que explote el cotilleo arruinándolo todo. Quien se casa también recibió un anónimo... se lo tomó a chiste... Y me alegro, y quiero que siga pensando así, así es más fácil que no afecte, que no lo manipulen, lo que tu dices exactamente... - Con ella como paranoica bastaba. Jessy se encargaba, Jessy solucionaba las cosas, siempre había sido así: independiente, autogestiva, pero ahora necesitaba un segundo par de ojos y a cada actitud de Reghan estaba más segura de que los suyos azules eran los indicados. Si a Darren le pasaba algo, la rubia era capaz de morirse del dolor. Otro hermano más no, con John suficiente duelo.

Lo siguió a donde fuera y se tomó el descaro de mirarlo por detrás, para dejarse llevar por cosas mundanas que le aliviaran la tensión de muerte. Caminando se preguntaba si el rubio sería igual de inconmovible cuando follaba, cuando alguna guapa se lo devoraba y lo miraba con descaro, si podía mantenerse con los ojos abiertos y punzantes estando a punto de acabar en la boca de alguien. Se apoyó en la puerta un segundo, cerrándola tras sí, con un suave click, observando ahora todo lo demás y sonrió un poco, a todo al final a Reghan. La mitad de las cosas que andaban por allí podía reconocerlas. Ella estudiaba artes oscuras, no pasaba de año por no tomar los exámenes finales, pero asistía a clases desde hacía docenas de semestres.

Dio un paso hacia delante y estirando por completo su brazo flaco, tomó el frasco que él rubio le acercaba. - De primera o segunda clase? - Repreguntó dándose aires de conocedora... Pero no era para tanto su saber, pero Reghan no sabía, y eso también tenía un aire especial. No conocerse nada nada, tener que sacar conjeturas y probarlas a suerte con diálogos estrechos y esquivos. La forma? - yo soy la rubia tonta de este duo... Tonta y guapa, que las dos cosas sería ostentación - Sonrió y con los otros dedos, repasó unos recipiente chatos, bandejas de estaño, de plata, de circón como joyas utilitarias. Tomó el indicado para no malograr nada y volvió a mirar a Reghan poniéndolo en frente de ambos, pidiéndole la nota con la palma hacia arriba, dejándola caer sobre la bandeja cóncava.

- podría darnos algún resultado... un rastro de magia de vuelapluma, una huella del emisario indiscreto... el aroma del aliento de quién recitaba las palabras.... hasta el nombre del autor con mucha fe - Mucha fe, demasiada. Abrió el frasco - la magia necesita fe, sabías no?.... Como las hadas de los cuentos muggles, sino crees en ellas... mueren. - Y también pericia se necesitaba, algo de suerte y un poco de encanto. Le sonrió e inclinó el frasco con la misma parsimonia con la que se alimentaba, arreglaba sus uñas, o recortaba noticias de periódicos y revistas, para encarpetarlas celosamente y guardarlas en el quinto cerrojo de su baúl personal. Una gota tras otra, directo a la carta, una gota tras otra desapareciendo, humectando y volviendo a ser líquido, una tras otra, hasta acabar el frasco, una tras otra hasta casi rebalsar la bandeja...
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Mensaje por Alec Blackburn Vie Feb 20, 2015 3:29 pm

Conforme Jessy vertía la poción sobre el pergamino, un montón de imágenes comenzaron a arremolinarse en forma de humo colorido. Una voz mortecina con un marcado acento inglés hacia el dictado mientras una vuela pluma escribía los recados a toda velocidad en los pergaminos. Unos ojos azules, casi grises, bastante conocidos para Luttrell inspeccionaban el trabajo con interés, aunque no se podía ver el rostro completo, porque estaba bajo una máscara que sólo permitía verle la mirada.

Se veían más pergaminos desperdigados por la habitación, uno dirigido a Kristján Sveinsson, uno dirigido a Tobias y Frances Alechinsky, uno dirigido a James P. Lovecraft y otro más dirigido a Sarah Walsh, otros recados que aún no llegaban a su destino, que todavía no se montaban a la ola. Una mano huesuda, pero claramente de humano, señalaba las tres cartas elegidas para la primera ronda, parecía haberlo hecho de forma aleatoria y no con ninguna intención en especial.

Los mismos ojos claros se encargaron de, con un movimiento de varita, hacer que las cartas se ataran a las patas de las lechuzas. No se podía dejar ni una huella en ese proceso. La habitación era grande, tenía varios muebles cubiertos por mantas blancas, unas cuantas velas iluminaban la estancia. No estaban solos, ni el que dictaba ni el que ejecutaba. Estaban acompañados de al menos otros diez encapuchados que observaban con atención y hacían comentarios entre sí.

La escena se arremolinó en torno a una marca tenebrosa, flotando encima del pergamino. La serpiente que salía de la boca de la calavera se lanzó contra Jessy y se difuminó en el aire antes de que el pergamino ardiera en llamas verdes y luego se hiciera cenizas.

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Mensaje por Reghan Breen Sáb Feb 21, 2015 7:13 am

Callado se mantuvo mientras la rubia gesticulaba y lucía palabras que Breen no se creía ni que usara. De hecho, se apoyó en la mesa, dejando el trasero contra el borde de la madera mientras miraba a brazos cruzados y vigilaba como un centinela las acciones de Luttrell. Solo se permitió abandonar su posición cuando la chica reclamó el trozo de pergamino. Reghan la miró con una mirada lacerante en un claro y comprensible, “¿Tengo cara de ayudante?” pero terminó accediendo por el bien del caso, cogiendo el trozo de papel para colocarlo de mala manera sobre la mano de la rubia.

- Pues a me gusta ostentar. Soy guapo y listo. Nací acaparador y moriré conquistador – movió la cabeza para que Luttrell se diera más prisa vertiendo la poción en la misiva. La chica empezó a especular los resultados de la poción mientras el rubio permanecía callado y totalmente indiferente a la acción, escondiendo su expectativa tras una máscara de envidiable autocontrol. En realidad sabía que aquel tipo de poción tenía buenos resultados en aquel tipo de casos pero no pensaba obtener ninguna prueba concluyente, tal vez alguna pista que debería ayudar a la chica a poner sus conocimientos en orden para intentar discernir quien era el culpable de los anonimos. De todos modos y si tenían pruebas, Reghan podía reconstruir mejor el caso para echarle una ayuda ahora que iba a ser invitado a una boda en las Canarias (todo eso que se ganaba con el caso, unas vacaciones gratis).

- Eso me dijo una vez una amiga pero a la inversa – argumentó mientras recordaba aquellos tiempos en la universidad, ya hacía casi eones desde entonces – En una borrachera dijo que si dejaban de creer en mi, desaparecería – sonrío con nostalgia porque en verdad fue una pena perder aquel tipo de amistades en la guerra, por eso era frio y distante, no valía la pena encariñarse con nadie pues el amor era usado siempre en tu contra. Un punto débil para tus enemigos y Reghan tenía bien claro que prefería ser ese ser frío y carente de emociones reales que alguien que sufría por otros. No, nunca sería de ese tipo.

La poción empezó a hacer efecto y el auror prestó atención a las imágenes que se sucedían. Intuyó el final del asunto mientras miraba los distintos anónimos que habían esparcidos por la mesa. Los Alechinsky,  Sveinsson (que Reghan desconocía que era el novio de la susodicha compañera), Brackminster, Lovecraft, Walsh,  Jackson y Luttrell. Escritas por unos ojos claros y cuyas tres primeras fueron elegidas por una mano huesuda aunque estaban acompañados de algunos encapuchados, incluso creyó reconocer a uno de ellos, demasiado familiar sus gestos como para dejarlo pasar por alto pero mantuvo el silencio como solía hacer con este tipo de cosas.  La marca tenebrosa fue el colofón a toda la visión y la serpiente se lanzó contra el rostro de la rubia antes que el pergamino ardiera en llamas verdes. Bueno, ¿aún quedaban dos cartas más para usar, no? No era problema.

Total, todo el asunto de las cartas volvía a encauzarse en la larga lucha entre liberales y puristas. No era una broma de mal gusto ni un juego de niños de preescolar, era más bien algo serio y cuya atención requería la participación de seguridad mágica. La cosa es que Reghan no podía informar así como así de lo visto por distintos motivos que no iba a enunciar a la chica. De hecho, cuando giró la mirada hasta ella, parecía que había visto un centenar de muertos. Secuelas y consecuencias de la guerra, todos las tenían pero los había de carácter más débil y otros más fuerte.

- Autocontrol, Luttrell. Mente fría y corazón helado – la cogió del rostro a una mano, alargando la mano y la obligó a que lo mirara – Mírame – buscó sus ojos y clavó la mirada fijamente en ella, intentando contagiarle algo de su tranquilidad – ¿Creías que los pensamientos puristas fueron simplemente eliminados? Eres una chica práctica, eso es demasiado utópico incluso para ti – terminó por alargar la otra mano para cogerla del rostro – Mírame y relájate. Respira. Es solo una visión – aunque no, era más que una visión. Una amenaza real y explicita – Vamos, necesitas el whisky que me debes.

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Mensaje por Jessy Luttrell Sáb Feb 21, 2015 12:51 pm

Un mínimo y brusco hacer para atrás la espalda, como un susto repentino de puro instinto contra las serpientes y una mano a la base del cuello, al escote, no porque Jessy pensara, sino porque su mano sola había decidido que necesitaba asegurarse de que el corazón seguía latiendo o hacerse una caricia al alma. Los ojos fijos en la ya nada y la mirada perdida en los recuerdos novedosos.  Si no hubiera sido porque Reghan reclamaba su atención, hubiera sido capaz de quedarse helada, con el dementor imaginario que cada tanto la acompañaba acariciándole la vida, pasmada e inmóvil por el resto de los días. Sin pestañear, con las lagrimas acumulándose hasta que por rebalsarse cayeran por las mejillas, sin presiones extras, pura gravedad.

Pero tuvo que mirarlo y por un primer instante así estaba, sin escucharlo siquiera, hasta que algo se le ordenó dentro y pudo pestañear y tragarse las lágrimas futuras, y hasta sonreír de pena y odio, a dientes cerrados. - tu porque ni tienes uno - y le puso la mano al pecho, al hueco metafóricamente vacío entre sus pulmones. Acaso se lo iba a negar? Si él estaba orgulloso de esas cosas estúpidas de ser un inconmovible. Y Jessy ligaba eso directamente a la falta de compromiso, de compromiso de todo tipo, con los otros seres humanos, con las causas sociales, con todo. Y quería pelearlo y descargar su bronca con él y su puta forma de ver la vida, de pasar de todo, pero era estúpido!!! Políticamente estúpido, porque siquiera se sabía su apellido y hasta temía preguntarlo a la luz de las nuevas noticias, y ahora... ahora él iba a tener que estar de su lado del juego. Y ella tenía que asegurarse de eso a como diera lugar.

Así que para tragarse sus cuestionamientos, los viejos y los nuevos que ahora aparecían, le estrujó la ropa entre los dedos y volvió a cerrar los ojos y a respirar. Hacerle caso y pensar antes de hablar. - es que... - abrió los ojos y lo miró - tenía la esperanza... de algún modo... de que fuera algo personal... si era posible que me afectase a mi sola... sabes? - Podía entenderla? Que mejor que algún loco quisiera matarla y lo lograse, a que un anónimo significase el volver de los tiempos oscuros... para todos. Tuvo el impulso de dejarse caer contra su pecho con tal de sentir un poco de amor en el mundo pero se contuvo porque definitivamente Reghan no era de esos, de los que pudieran dar cariño como osos de felpa de colores pasteles.

Y se sonrió y dejó de arruinarle la camisa para darle dos palmaditas en el corazón - I'm so right all the time... Susurró en su inglés engolado de clase alta, como un cántico victoriano a su orgullo. - Y tu dudaste de mi, de mis paranoias... no te creas especial, todos lo hacen... - Asintió a lo del whisky y le tomó las manos para quitárselo de encima, con la elegancia usual de su frente en alto por más ojos brillosos. Mejor así... mejor creyéndose más que lo que era, que llorando por los rincones una realidad que no iba a cambiar, como una niñita desesperada y lastimera. Aunque lo fuera, aunque estuviera chillando por dentro por la juventud que le robaban a cada lustro. Cuando ella más pensaba que podía tener una adolescencia feliz de shopping y fiestas, de chicos guapos y zapatos, de casamientos y sueños de embarazos... más encapuchados aparecían.

Destino o mala suerte, justo ella venía a ver esa visión, como si estuviera condenada a pelear batallas que nunca le habían interesado. - Lo que ellos paguen, yo duplico la apuesta... - y nadie hablaba de dinero exactamente, tampoco de sexo, no se vaya a creer, que al fin y al cabo es otra moneda de cambio. Sino de la posibilidad de éxito y de seguir andando por la calle. - Y tu igual... acabas de quedar condenado, my friend. - Reghan no era estúpido, pero Jessy necesitaba asegurarse que entendía lo que significaba haberse estado frecuentado con justamente la rubia que recibía semejante anónimo, por más mano huesuda que al azar hubiera puesto las cartas a andar.
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Mensaje por Reghan Breen Dom Feb 22, 2015 12:23 pm

Histeria. Dramatismo. Era cuanto podía ofrecerle Luttrell en aquel momento. Esa chica era extremista, no existían los cincuenta matices de grises más bien el negro o el blanco. No hacía falta que ella quitara sus manos, Reghan ya las había apartado para llevarlas hasta los bolsillos de su pantalón donde rebuscó su pitillera de plata cuya tapa llevaba sus iniciales y cuyo contenido eran cigarrillos liados por él mismo con una mezcla traída especialmente desde Turquía. No mierda barata como solían manejar la mayoría de magos y muggles, Breen era exquisito hasta en su paladar.

Encendió el extremo del cigarrillo con la varita y cogió el frasco vacío para lanzarlo a una papelera dejando el pitillo en sus labios, después obró exactamente igual con las cenizas. Calmado y sereno, extremadamente controlado. No había nada que perturbara la paz de Reghan Breen y eso era así. Pocas personas, excesivamente pocas, habían visto al rubio fuera de sus casillas y la histeria de Jessy, no iba a surtir ningún efecto en él. Era ella quien estaba arriesgando su vida, él tenía sus contactos dentro del mundo purista y esos contactos le debían más de un favor.

No pudo contener la carcajada ante su amenaza implícita y su petición de que eligiera el buen bando a cualquier precio. Reghan era neutral en todos sus ideales y posturas, nadie se merecía tenerlo de su lado desde su punto de vista pero a su vez, era astuto como un perro viejo. ¿Qué podía asegurarle seguir pisando las calles con la cabeza sobre los hombros? Tener deudas pendientes en ambos lados y Breen las tenía. Jessy misma se estaba endeudando ante él, fue ella quien vino a buscarle para pedirle ayuda así que aunque no quisiera, estaba depositando confianza en el rubio. Y así mismo, tan solo con verter una poción, Reghan le había dado cuanto ella quería saber. Ya le debía mucho, demasiado, y sus peticiones solo inflaban el precio que a la larga la rubia debería pagar.

- Necesito mucho más que eso para condenarme, Luttrell – ladeó la cabeza y la miró, se acercó a ella con calma - ¿Tu quieres que te proteja? Te protegeré y algún día me pagarás el precio correcto. Te lo he dicho, me gusta barajar bien mis presupuestos o a la larga salgo perdiendo y  eso, no es de mi agrado. Si quieres algo de mi, dame tu antes – peinó un mechón del pelo rubio de Jessy tras la oreja – Demuéstrame que quieres duplicar la apuesta porque me van los riesgos – dejó la palma de la mano en su cara y acarició con el pulgar sus labios, presionando con el dedo sobre su labio inferior para entreabrir sus labios – pero no me hagas elegir porque trabajo muy mal bajo presión. Eres tú la que te has propuesto confiar en mí así que sigue haciéndolo – se apartó y caminó hasta la puerta para abrir - ¿Vamos a por ese whisky? La política me aburre.

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Mensaje por Jessy Luttrell Dom Feb 22, 2015 4:02 pm

Reghan se mostraba tan confiado, que Jessy al no poder entenderlo, simplemente empezaba a temer por él. Y se lo dijo en susurro, porque para ella era grave, muy grave la cuestión- no te rías... esto es serio. - O sea, ella también podía sonreír descarada y darse aires de grandeza momentánea, pero en la superficie de sus ojos vidriados y en lo hondo de su cuerpo se le notaba lo angustioso que todo era. - temo por ti. - alcanzó a esbozar antes de que él se tomara demasiados atrevimientos con su cabello. No era palabras de cariño personal, siquiera lo conocía como para quererlo, era su afecto por la humanidad, estúpida idealista a la que aun le costaba asumir que había matado a quienes igual se lo merecían. Más bien que quería tenerlo de su lado a él, por sus dotes indiscutibles, y a cuantos más fueran, porque ella defendía la causa que creía correcta y quería ganar y salir con vida y todas esas cuestiones, más allá de los precios a pagar.

Pero Reghan pasaba de esas cosas, por duro como la roca o por estúpido. Mejor sería que él tuviese razón, que sobreviviese fuera como fuera, que era lo único que valía al final del juego. Pero Jessy dudaba de que tuviera oportunidad del lado de los mortífagos y ella le estaba extendiendo una mano sin pensárselo dos veces. (porque bien podría haber sacado la varita para matarlo, extrema como era, extremista como la primera vez que había cruzado palabras con él). Lo dicho, estaba ahí confiándole el primer secreto a guardar sobre vidas y muertes a un tipo del que no sabía ni su orientación política: o había metido la pata hasta el fondo y pagaría ella misma y sus amigos con creces el pecado cometido, o su sexto sentido para con la gente, había acertado otra vez y por confiar en el menos esperado ganaba el mejor jugador del campo. La vida a veces era como lanzar una moneda al aire, y aguantar lo suficiente para ver de que lado iba a caer.

- yo cumplo - esbozó mirándolo a los ojos, dificultándosele el tragar. Porque por más que intentase, Reghan siempre conseguía con un gesto de nada como presionar su labio, ponerla nerviosa, hacerle dudar de sus decisiones, de sus pensamientos, de sus convicciones, de todo lo que era, como si fuera necesario repetirle a él o a ella misma una y otra vez quién era y qué estaba dispuesta a hacer. Cerró los ojos y se autoconvenció, eso iba a salir bien, él estaba poniendo de sí, era evidente, cuales fueran sus motivaciones, y ella iba a estar a la altura. Lo siguió un paso atrás no sin antes volteara ver que en el laboratorio quedaba todo en perfecto estado, y cerró la puerta tras de sí, dejando un capítulo atrás.

- donde me vas a llevar?- le dijo picándose las costillas por detrás y adelantándose para tomar su capa y bolso que habían quedado en la oficina de Reghan. - Tu no tienes miedo de nada, no?... - de salir a la calle? No claro! ella era la estúpida. Se puso la capa y colgó su bolso de un brazo rápidamente para girarse a verlo y detenerle el brazo. Estuvo a punto de invitarlo a su casa por no ir a tomarse una copas a quien sabe que lugar lleno de quién sabe que gente que podían ser cualquiera de esos que tras las máscaras no pudieron identificar, pero era de nuevo mostrarse temerosa y... no. Así que se hizo de puntas y le susurró - te debo tanto ya... y no quiero que te arrepientas...- Asi que, a apurar la marcha!!! que había que ponerse al día de los tres whiskys que le debía! Por algún lado había que empezar!
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Mensaje por Reghan Breen Lun Feb 23, 2015 6:44 pm

Reghan esperó a Jessy fuera de su despacho mientras ella cogía sus cosas y avisó a un compañero que su turno aquel día había finalizado. Mano izquierda en el bolsillo, diestra sujetando el cigarrillo en lo que daba cortas caladas y cuando la chica preguntó donde iba a ir, el rubio tan solo se encogió de hombros. No tenía ni idea de a donde pero prefería un lugar tranquilo donde sirvieran whisky bien añejo para que pudiera degustarlo su exquisito paladar (aprovechando que pagaba la rica rubia y liberal). Empezó a caminar hacia la salida, relajado y distraído en sus propias cavilaciones hasta que Luttrell mencionó la segunda pregunta que hizo virar el rostro del auror lentamente hasta que sus ojos azules toparon con los de la chica y paulatinamente, alzó la ceja derecha mientras el humo escapaba a través de sus labios entreabiertos más aún al sentir la mano sobre su brazo.

- ¿Sabes qué nunca se revelan tus miedos, no? – y él tenía, como todo Dios. Lo que nunca los decía, estaban enterrados en lo hondo de su subconsciente y encerrados con mil cadenas, autocontrol y medición, no iba nunca a mostrar cuan de perturbado estaba en realidad mentalmente porque eso, daba ventaja a sus enemigos y teniendo en cuenta como era, debían ser muchísimos – Cállate ya. No me debes nada – sentenció seco y frío porque estaba empezando a acostumbrarse a la compañía de aquella cría extremista. Eso no era bueno para nada bueno, odiaba tener a alguien a quien acudir o proteger, mejor si todo era una cuestión burocrática y económica, un encargo por la seguridad de la niña rica que podía permitirse un carísimo guardaespaldas.

- Bueno, nada es ser demasiado indulgente – murmuró subiendo al ascensor y apoyándose en la pared trasera mientras esperaba a Luttrell. Tan solo alargó el brazo para dar a la primera planta y regresó a su posición de brazos cruzados – Me debes muchas cosas pero no quiero dinero, ya tengo todo el qué quiero. Me gusta cobrarme mis deudas con especies – la miró un segundo serio y luego el ascensor empezó a azotarse de forma brusca de un lado a otro, hasta llegar al hall. La tomó por el brazo a una mano mientras salía del ascensor, pegándosela al costado y caminó hacia una de las chimeneas.

Se colocaron en la cola de los funcionarios que salían después de un arduo día de trabajo, colocó una mano en su cintura y se pegó por detrás, empujándola levemente hacia la salida mientras meditaba a donde llevarla. Descendió la cabeza hasta su cuello y rozó su nariz con su piel – Hueles bien, Luttrell – y dicho lo cual, la empujó dentro del agujero para acto seguido, repetir él mismo acción. Llegaron a Irlanda a uno de los bares mágicos que había frecuentado durante toda su vida. No había nada como la patria para desconectar un rato.

Caminó entre los rudos irlandeses, haciéndose hueco con una sonrisa satisfactoria porque en verdad, él era uno de esos. Entró en el bar mientras dos magos se depulsaban a la derecha y buscó una mesa mientras llamaba al camarero par que les llevara una buena botella de whisky. Se sentó en la silla, sin ofrecerle el asiento a Jessy y la miró con una sonrisa – Bienvenida a Irlanda – dijo en un perfecto irlandés – No podrás decir que no tengo encanto para nuestras citas. Te he traído al mejor sitio de toda Irlanda.

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Mensaje por Jessy Luttrell Lun Feb 23, 2015 8:07 pm

No te debo nada? Ah bueno! - Y actuó satisfecha engreída que se daba la media vuelta y se despedía del ascensor... Pero en vez de eso, completó los 180 grados haciendo volar su capa con gracia y taconeando hasta pararse recta y distante al borde del mismo, con las manos en el culo haciéndole de intermediario con los hierros del cubículo. Allí parada, justo donde la mano de Reg se estiraría frente a ella a centímetros no más, para marcar el piso indicado, mirándolo de costado, a sonrisa ladeada tomando muy encuenta sus comentarios y musitando un - ya lo se -   a lo del dinero. Aunque no tenía idea de qué esperaba Reghan recibir, porque todo estaba muy confuso en ese punto, ella tenía que actuar como cualquier comerciante hubiera hecho: con confianza y sin palabras de más para no perder ofertas por bocona.

A veces creía ver en él algo de caballerosidad galante, casi conquistadora, de creerse un dios o similar bondadoso y carismático en el fondo. Otra veces se sentía como una rehen total, como cuando aunque no le jalonara del brazo con fuerza, si lo hacía con decisión y se la llevaba sin pausa ni espacios a la chimenea, logrando que a Jessy no le quedase más que poner atención en seguirle el ritmo, sin tropezar con los tacones, sin que se le notase forzada, y esbozando sonrisas. Qué, como él le había dicho, los miedos jugaban a favor de los enemigos... y el estremecer de su piel seguro que entraba en la misma categoría.

Miedos y tensiones que se hicieron humo al llegar a Irlanda, por más despulsos borrachos que hubiese a la salida de la chimenea. Jessy un pie a la vez se adentró en el lugar, se limpió el hollín de la capa y se agachó por esquivar un hechizo, pero al levantar el rostro estaba felicísima y radiante! Nada mejor que irse a otro país! Y se le notaba! y lo dijo tal cual "estoy feliz" con un acento horrible claro, respondiendo a Reghan en su idioma - Tá áthas orm! Antes de reírse y de sacarse la capa para ella misma hacerse de una silla, poner en el respaldo el abrigo y el bolso, y sentarse al lado del muchacho. Bien al lado, no fuera cuestión de recibir un botellazo o cualquier cosa. - Y no me preguntes más, porque ya ni me acuerdo... Se refería al idioma claro. Era una forma de empatizar con él, pero también de demostrar cosas: que había tenido una educación privilegiada, que había recorrido el mundo, que no era una rubia tonta, aunque si lo era!

Sin perder momento buscó galeons en su cartera, pero los puso sobre la mesa, porque tenía la sensación de que en un lugar así iban a pensar mal de Reghan si la mujer pagaba y no quería discuciones de si, no, blanco, negro, por un par de galeons mugrosos. Cuando llegó la botella, la tomó a una mano y en la otra los vasos - yo te sirvo, cita - y eso hizo sin poder evitar verificar que tan sucios estaban los recipientes pero quedando satisfecha de la inspección ocular. Un vaso a Reghan dado a sus manos, sosteniéndole la mirada y uno ella misma brillando tras el colorido de sus uñas coquetas - brindamos?... por el buen alcohol? - antes de morir asesinados? - tu debes tomar dos copas por cada una mia, sino terminaré muy borracha... Ya sabes. - Porque él ya sabía, que la había visto en pauperrima condición con la rubia de Ellie... A menos claro, que quisiera llevarla hasta la puerta de su casa otra vez.
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Mensaje por Reghan Breen Mar Feb 24, 2015 6:27 am

El humor parecía haber mejorado en Reghan desde que había puesto un pie en aquel antro. Miró el ambiente con una sonrisa sincera en los labios y es que pese a ser un hombre de clase alta gustaba de pisar aquellos antros profundos de la Irlanda mágica. Incluso dejó que la rubia pagara, o más bien dejara los galeones, sobre la mesa mientras se quitaba la americana del traje para colgarla del respaldo de la silla. Raudo deshizo los botones de los puños y arremangó la camisa antes de deshacerse de la corbata, aflojando el nudo y desabrochando el primer botón, acomodándose porque pasaba de andar de etiqueta alta cuando los hombres de la mesa junto a ellos, estaban jugando a póker apostando una noche con sus mujeres.

Cogió el vaso de whisky ofrecido y torció la sonrisa a la derecha - ¿Solo por el buen alcohol? Yo brindaría por algo más profundo como por una futura muerte por avada. Rápido e indoloro – chocó su vaso con el de ella de forma brusca y levantó el vaso en un claro “va por ti” antes de endiñarse el trago de un solo sorbo. Era Irlandés y su hígado estaba ya curtido tras años de duro alcohol, un par de copas seguidas de whisky no alteraban en nada la sobriedad del rubio aunque tal vez al finalizar la botella ya empezaba a no ser coherente del todo.  Volvió a servirse otro vaso y se lo bebió tal como si fuera agua, relamiéndose el labio después mientras notaba su esófago arder. Bendito alcohol – ¿Sigues comprometida? – argumentó de forma espontánea mientras rellenaba el vaso de la rubia y el suyo propio.

- Pero creo que aunque sigues “enamorada” no has acudido a tu novio para contarle el problema de los anónimos – aventuró mientras se tiraba hacia delante de la mesa, clavando los codos envueltos en la camisa blanca sobre la mesa de madera mientras miraba a los ojos a Jessy con aquel rostro neutral, carente aún de emociones aunque hacía unos segundos había parecido la persona más feliz del mundo, Reghan tenía la capacidad de controlarse hasta límites que rozaban casi lo obsceno - ¿Tampoco confías en él, verdad? –bebió de su vaso, un largo trago aunque no se lo terminó sin perder de vista los ojos de la chica – En verdad no puedes confiar en nadie más que en ti misma. ¿Contar una cosa? Puede representar la muerte, más en guerra. Nunca sabes dónde va a caer un imperio o un veritaserum – se encogió de hombros – Los secretos están mejor con uno mismo. Créeme – y ahora sí, lapidó el contenido del vaso – Haz creer al resto del mundo qué no los tienes y ahí tendrás tu protección.

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Mensaje por Jessy Luttrell Mar Feb 24, 2015 2:34 pm

Jessy obsesiva como era, no pudo evitar estirar una mano hacia el cuello de Reghan para acomodarle la solapa de la camisa que por el sacar la corbata se le había desacomodado. Es que esos pequeños detalles la ponían muy mal, por ejemplo si alguien llevaba una pelusa en el hombro, tenía que quitarla, sino no podía pensar ni mirar otra cosa. O si había un frasquito menos alineado con otros tantos, o si un libro estaba de cabeza en una estantería repleta... Era la necesidad de orden entre el caos reinante, un impulso a mantener las cosas en su sitio a pesar de brindar por muerte indoloras.

- No quiero morir de un avada... quedas con cara de espanto para toda la eternidad. - Igual brindó, y se tomó medio vaso de sopetón, porque el primer trago era duro y esa era la mejor manera de pasarlo, ir preparando los nervios para seguir el ritmo de la tarde. Igual iba a beber despacio, o eso pretendía hasta que Reghan mencionó a Kris y pues... Se tomó la otra mitad, entre un asentir del rostro velado por el vidrio, y un cerrar los ojos por el ardor. No le molestaba hablar de su novio, pero no quería excusarse como una niña que le debe explicaciones a todo mundo sobre su vida privada, pero a la vez necesitaba defenderse, siempre terminaba haciéndolo por más que Reghan le diera vuelta la cosas como si nada, le cuestionara su actuar y juzgase su "compromiso".

- Si confío... solo que - Él tiene muchos problemas y no quería llegar con un anónimo a arruinarle la vida por lo que podía ser una tontería. Algo así quería decirle, cuando él dijo como vidente no puedes confiar en nadie más que en ti misma. Reghan lo decía como lección de vida al parecer, pero Jessy se lo quedó pensando, como si no fuera una cuota de su personalidad más íntima. Sino, porqué diablos, nunca hablaba sus problemas con nadie? Era de reservada? o era de desconfiada? Miró hacia cualquier otro lado y suspiró.

- No me gustan los secretos... preferiría que no los hubiera, que no hubiera nada que ocultar... Se lo voy a decir ahora que sé que es algo serio... además ahora sabemos que él también recibirá una carta tarde o temprano... - Rellenó el vaso de Reghan y el suyo, y empujó la botella con dos dedos alejándola de ella, dejando caer el torso sobre el respaldo y pensando en como mierda plantearle todo eso a Kris. Sin darse cuenta hasta se acarició la frente, la nariz y el cuello, hasta volver a tomar el vaso y llevárselo a los labios. La vida era tan injusta. porque no podían tener un fin de semana normal?

- Fuiste a Hogwarts... slytherin? y andas en los treinta? Debiste compartir cuarto con un hermano mio. Maxwell... ahora es un medimago hijo puta... Si me llevara bien con él le preguntaría cómo eras de niño... - se sonrió -... Pero no nos hablamos, así que estás salvado de que me entere tus boberías de once años, como cuando le dijiste "mamá" a McGonagall... - y se carcajeó. No esperaba que justo eso le hubiera pasado a Reghan, pero siempre había anécdotas vergonzosas de la vida, no podía ser que el muchacho hubiera sido desde antes tener barba un hombre hecho y derecho que nunca pisaba en falso. Debía haber sido una persona normal, con defectos y anécdotas como todo mundo, no?
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Mensaje por Reghan Breen Mar Feb 24, 2015 4:40 pm

Ya le había dicho que él no quería a nadie y menos confiaba en cualquiera. Reghan tenía como máxima que la confianza no se regalaba se ganaba y la gente tenía por costumbre ir regalando su vida a los demás con comentarios de los que más tarde se arrepentía. Breen no compartía la necesidad de una pareja de ser cien por cien sinceros, Jessy podía sentirse fatal por su novio pero quien no le aseguraba que el otro no estuviera escondiéndole secretos peores. ¿Para qué desnudarte (a modo metafórico) ante alguien si no podías tener la certeza de que el contrario estaba entregando lo mismo a la relación? Lo dicho, querer a alguien era condenarse a vivir bajo la sombra de una supuesta confianza ciega reciproca de la que él no estaba dispuesto a participar.

La escuchó en silencio mientras bebía whisky y paladeaba el sabor amargo con gran apreciación por el líquido dorado, rellenándose de nuevo el vaso antes que la propia Jessy fuera quien se ocupara de los vasos, cogiendo el relevo a la botella. Estaba dándole una vuelta a su propio vaso, perdido en el vaivén del líquido cuando Jessy mencionó si fuera a Hogwarts. Reghan asintió con la cabeza a las dos preguntas con una ceja enarcada porque no intuía por donde iban los tiros y menos ahora que ya llevaba varios seguidos de whisky pero cuando mencionó a su hermano, meditó unos segundos hasta dar con la imagen de Maxwell Luttrell. Asintió una vez, sin más información. Se habían llevado bien aunque el tiempo los había distanciado como con todo, ya hacía más de diez años que había dejado el castillo y cada uno tomaba distintos rumbos.

La idea de cómo era él de pequeño, sacó la primera sonrisa sincera de la noche y dedicada especialmente a la rubia. No, no tenía nada que ver el Reghan de once años con el de treinta años pero tampoco sabía exactamente cuando había dado el cambio drástico hasta convertirse en la persona que era. Nunca fue un niño demasiado sociable ni amigable pero había tenido su infancia movida como toda criatura que la encerraran en un internado durante nueve meses de su vida durante siete años. Tenía sus amigos incondicionales, dos concretamente con quien tramaba su vida y cometían las hazañas de una forma tan condenadamente retorcida para su edad que nunca los pillaban. Más tarde, Reghan postuló como prefecto y salió elegido así que las cosas fueron mucho más fáciles. Hecha la ley, hecha la trampa, ¿no?

- Nunca le dije mamá a McGonagall –murmuró bebiéndose como agua el whisky de sus manos – Pero también tuve mis más y mis menos. No sé porque la palabra prohibida resultaba demasiado atractiva con once y doce años. Por ejemplo, recuerdo una vez… - se interrumpió para verter más whisky en su vaso – tendríamos como trece años y nos pareció increíblemente atractivo, escapar a media noche de la sala común para irnos hasta el bosque prohibido. Claro que por la noche es peor que por el día, terminamos casi digeridos en un nido de acromantulas. No sé ni cómo nos salvamos, solo recuerdo que no miré hacia atrás mientras conjurabamos un accio para llamar a nuestras escobas y corríamos bosque a través, y eso que escuchabamos sus patas pisando el terreno a toda velocidad detrás nuestro. Pero fue divertido. Repetimos a las dos semanas. Éramos un tanto suicidas.

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Mensaje por Jessy Luttrell Mar Feb 24, 2015 11:56 pm

Jessy no tenía certezas sobre nada en la vida, y había visto a Kris con suficientes novias como para sentir que algo no era tal cual ella hubiera podido imaginar. Pero como también estaba convencida de que una relación era de a dos y de que ella era un desastre pues... seguro era su culpa y no más... con el tiempo las cosas se acomodarían o algo. De todos modos la pasaba bien con Kris; eran muy compañeros, se conocían cada lunar, no había competencias entre ellos y... aunque... pequeñas cosas: ella le había dicho que lo amaba y él no. Pero no podía quejarse, si ella igual sabía que él no sentía tan profundo, desde siempre. Capaz era inconformista. Capaz ahora que tenía al hombre que siempre quiso quería otro estilo...

A veces pensaba que ella hacía mucho más por él, que él por ella, que ella iba siempre a buscarlo, a estar atenta a su querer, a cambiar hasta su forma de ser reservada por él, y que él era él... Quizá era otra cosa, quizá era que no se imaginaba a Kris dando su vida por ella, y si en cambio, lo había visto defendiendo a capa y espada, por ejemplo a Frances, en una pelea estúpida escolar.... De todos modos, Jessy no tenía dudas sobre su parte del "trato", ni bien vio la visión temió por Kris y no tuvo ni que convencerse de que haría lo que fuera para que a él no le sucediese nada, como ocultarle la verdad. A los demás también, pero el islandés incluido, sobre saliendo sobre el montón.

Extendió el vaso a Reghan para que se lo rellenara y en cuanto lo vio sonreír hizo lo mismo, feliz de que le hubiera seguido el juego, de charlar de tonterías infantiles. Puso los codos sobre la mesa y alzó las cejas atendiéndole, se juntó los brazos al pecho como si le importase que su escote no mostrase piel demás, pero en realidad era para tener el vaso a centímetros de los labios y el mentó apoyado en sus otra palma. De algún modo le gustó la sinceridad, porque ni modo que mintiera no había sentido, y también le gustó poder imaginárselo como una persona normal, y no como un funcionario de traje y corbata que parecía haber nacido así. - ohhh la palabra "prohibido" - río y bebió con él hasta el final del cuento....

Era una pena que sus anécdotas aunque si más suicidas no fueran tan graciosas y fáciles de compartir. La guerra y su mala conducta rebelde, habían hecho de su adolescencia una novela para asustar y aleccionar críos, en vez de una película de enredos y comicidades, como se suponía que debía ser. Casi le daba ganas de llorar de solo pensar que pocas eran las cosas tan lindas que hubiera vivido, así que se terminó el trago para no pensar, pidió más, quería ponerse alegre! MERLIN! Evidentemente seguía tocada por lo vivido en cuanto al anónimo y ni con whisky, buena compañía y viaje a Irlanda podía despegársele el dementor del cuerpo.

Pero sonrió marcado e hizo su parte, contando con liviandad lo que tenía para ofrecer sus recuerdos. - Dumbledore nos tenía de hijos a los cien, nos regalaba golosinas asquerosas, en vez de castigos por las tontas peleas infantiles... Luego desapareció... pero igual hacíamos de todo, los gryffindor eramos terribles, nuestras las fiestas excelentes en Hogwarts, aun y con los malditos de directores, nos besábamos con locura con cualquiera, era muy bizarro... Casi muero de hipotermia por pagar una apuesta de bañarnos en el lago en pleno invierno... Pero en esa época no podía quedarme atrás ante los desafíos. Ahora tampoco... Nos escapábamos todo el tiempo del castillo, de la quinta planta a Hosmeade, y de ahí directo a negociar unos trasladores ilegales que nos vendían tras la casa de los gritos.... A ese tipo luego lo mataron despellejándolo vivo en medio de la calle, nadie me lo contó, yo lo vi. En sexto explotaron la torre de Ravenclaw, reordenaron los dormitorios y me tocó con todas las sangre sucias que lloraban toda la santa noche... Así que me subía al techo de la torre, a dormir sola o acompañada, pero sin llantos... - en algún momento había prendido un cigarrillo con la varita de Reghan y fumaba cada tres palabras. Eso no estaba saliendo de sus labios como ella lo había pensado en su cabeza - Pero bueno... a los meses maté mi primer licántropo, creo que algo se me murió dentro también y ya nada fue tan terrible de ver o oír.

Apagó el cigarrillo sobre la tabla de la mesa tal cual, y miró a Reghan de nuevo - Sorry... creo que arruiné nuestra cita. - Se llevó una mano al cabello desordenándoselo y miró al rededor negando lento con la cabeza. No iba a llorar, porque algo dentro ciertamente se le había muerto ya, y podía recordar todas esas cosas sin lágrimas aunque con un dolor extremo en el pecho... pero en verdad quería irse a su casa a abrazarse con un oso de felpa o la almohada. O tirarse de un séptimo piso, o meterse una linea.
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Mensaje por Reghan Breen Jue Feb 26, 2015 6:59 am

La época oscura del mundo mágico había terminado mermando a todo el mundo. Incluso Reghan, desde su punto neutral, había perdido cosas que nunca más recuperaría. Tal vez fue ese el punto de inflexión donde Breen decidió convertirse en esa persona tan cerrada y inaccesible, por no elegir bando había terminando sin cosas y personas que antaño fueron importantes. Claro que su personalidad, su arrogancia natural, impidieron que se posicionara de un lado u otro porque no podía perder nada después de la guerra pero terminó quedándose completamente solo, en parte por carácter y ganas, en otro porque no le quedaba de otra.

Claro que él ya era mayor cuando la guerra se desencadenó, formaba parte del cuerpo de aurores y sus crímenes fueron en parte justificados aunque hubo algunos que simplemente los realizó por venganza. Para Jessy debió ser peor en vistas de su edad y los cálculos, seguro que la pilló en plena adolescencia, apresada en Hogwarts, matando licántropos y presenciando cadáveres descuartizados y despellejados. La idea, mientras ella mencionaba la historia, hizo sonreír al auror antes de beber más whisky – ¿Arruinar? Qué va, es interesante escuchar historias de licántropos muertos. ¿Cómo fue? No puedes explicar historias a medias. Si vas a mencionar asesinatos qué sean con detalles escabrosos.

El par de magos que estaban a su lado, giraron la cabeza hacia ellos al escuchar las palabras del rubio. Reghan al sentir que alguien los observaba viró el rostro hasta ellos, alzó una ceja y los miró fijamente, instándoles con su simple silencio a que regresaran a sus cosas mientras él alzaba el vaso antes de darle un buen trago sin apartar la mirada de ellos, cuando los hombres (murmurando en irlandés) regresaron a su partida, Reghan volteó de nuevo hacía Jessy - Es curioso que alguien liberal como tú – rellenó su vaso y aprovechó que pasaba por allí el tabernero para pedir una nueva botella de whisky – trate a los magos de origen no mágico como sangre sucia. No sé porque, me suena hipócrita y despectivo. Pero venga, cuéntame tu historial. Total, tal vez volvamos a ello, estará bien evaluar tus cualidades como bruja. Podría buscar tu historial en el departamento pero me resulta demasiado trabajo y menos entretenido. Venga, habla. - hizo una pausa y se pasó una mano por la barba - Luego yo te cuento el mío por si quieres referencias en vistas de mi contratación.

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Mensaje por Jessy Luttrell Vie Feb 27, 2015 1:47 am

¿Arruinar?... Jessy volteó a verlo directo mientras Reghan completaba la frase, y terminó de deslizar la mano desde la cúspide de su cabeza, cepillando su pelo entre los dedos, hasta acomodarse el cabello sobre un hombro. Al final sonrió sintiéndose estúpida y bajó la mirada descreída de la situación. Esos ánimos de Reghan, tan livianos para las cosas realmente serias, habían salvado el momento. Lo que antes mentalmente le había criticado, ahora debía agradecérselo, no se sentía mejor, pero si. Se sentía mejor! - oh si, muchos detalles grotescos más que escabrosos... - sonrió y se llevó el trago a los labios para darse coraje.

Alzó una ceja ante la mención de sus propias palabras por parte de Reghan, dejó el vaso en su sitio para que él lo rellenase con la nueva botella y entrecerró los ojos mirándolo. Pensándoselo en serio, el hecho de porqué ella hablaba así a pesar de todo lo que defendía y defendió con la vida y el corazón. Quiso desestimarlo y pasar a lo del historial, pero prefirió contestarlo directo antes de hacer su actuación - creo que... es simplemente la costumbre. Algunas cosas de la infancia te quedan... pegadas en la lengua. Me sale natural, no lo pienso. En cambio hijos de muggles o, cómo dijiste tu? magos de origen no mágico me lo tengo que pensar para decirlo... Debería ser más responsable con mi lenguaje pero... Mi mejor amigo me dice - miró hacia arriba recordando - Drogadicta y fresca - rió - es un insulto o una descripción?

Se quedó un momento mirándolo a los ojos para ver si respondía algo pero al final espantó moscas inexistentes con una mano y alzando un solo hombro acotó despreocupada -Tengo otras cualidades también... que pasaré a relatarte...  - Se hizo un poco hacia adelante, para crear intimidad de cuento y hablar a media voz. Prendió un cigarrillo. Comenzó contándole como todo había iniciado como un espionaje muy planificado, sería una intervención rápida y puntual, escuchar un par de informaciones y huir en la noche, aunque igual iban preparados para todo. La luna los atrapó en plena faena y uno de los suyos empezó a convertirse. Del otro lado del muro sucedió de igual modo y así fue como uno y otro bando se reconoció infraganti. - salieron a buscarnos y entramos para escapar por chimenea. Ellos eran más expertos, pero nosotros teníamos sangre en las venas: había que salir vivos a como diera lugar... fue un todos contra todos, teníamos que cuidarnos también de nuestro lico... era una locura. Pero ellos habían cometido el mismo error y no había tiempo para arrepentirse. - Un par de detalles más, olvidar que su amigo del alma había muerto allí y reforzar sus chispeantes ojos claros del fuego del recuerdo: la ansiedad, la presión, la magia recorriendo las venas desbocada. La valía! El sentir que era posible hasta lo imposible. Todo eso quería trasmitirle a Reghan, eso era lo que debía quedar al final del cuento.

Entonces llevada por el impulso de su propio relato, tomó la mano del auror por la muñeca y con la otra propia le acomodó los dedos para que fuesen las fauces del licántropo maligno que amenazaba su cuerpo inocente y hermoso. Sosteniéndola ella misma por sobre su cabeza, ya no miraba a Reghan a los ojos sino al interior oscuro de su palma, mientras hablaba con cadencia tratando de recordarlo todo. Llevó la mano del cigarro a ser parte del acto: lo tomó a dos dedos como si fuera su varita de aquel entonces, hasta el punto en que parecía que iba a quemarle la piel a Reghan O... que estaba metiendo hasta el codo en la boca del lobo feroz - Bombarda! - Silencio. De repente, llevó la mano del cigarro hacia atrás de su cabeza, y en el mismo instante la de Reghan a estrecharla contra la mesa. Diametralmente opuestos los brazos de Jessy ejemplificando la explosión fantástica de aquella noche,  que ahora actuaba con lo que tenía a mano literalmente.

- Explotó en mil pedazos - miró a Reghan para decir eso y se rió ampliamente. Ahora venía lo gracioso - Imagíname: bañada en entrañas de animal muerto, de pies a cabeza, sangre, pelo chamuscado, intestinos colgando de sus huesos deshechos y hasta de la araña del salón aquel.... Un olor a carne quemada... - rió de nuevo, y riendo aun completó. - un asco. Pero aquí estoy gracias a eso! Se echó hacia atrás, descansando la tensión del relato en el respaldo de su silla y dejando la mano de Reghan en paz de una vez, para volver a tomar el vaso de whisky.

Había más historias que contar, quizá demasiadas para una sola noche. De esa justamente, le había dado la versión oficial, la que el ministerio sabía y que no distaba demasiado de la realidad de todos modos. De otras quizá nunca pudiera hablarle, porque no había sido descubierto por el estado que Jessy hubiera estado en ellas, y la rubia no iba a poner en peligro su libertad actual por hablar de más. - Igual no fue por eso que terminé en Askaban... - Acotó haciéndose la interesante. -Pero ahora te toca a ti hablar. De lo que quisiera, ella no estaba en posición de pedirle más nada.
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Mensaje por Reghan Breen Dom Mar 01, 2015 6:12 am

La historia grotesca captó por completo la atención del auror. Reghan permaneció con los ojos azules clavados en Jessy, viendo como movía los labios en consonancia al relato que emergía por sus labios, conformando la historia de la noche en que dos bandos se enfrentaron con sendos licántropos y tan metido estaba en las malas artes de contactuentos de Luttrell que incluso dejó que la rubia tomara su mano para ejemplificar la escena final donde uno de los semi canidos terminaba explotando gracias a una “bombarda” que ella misma ejerció directa a su boca. Ni se inmutó por la colilla caliente sobre la palma de la mano, el umbral de dolor de Reghan era bastante alto pero si que sonrío al crear la imagen mental de una perfecta y recatada Jessy Luttrell bañada en sangre y vísceras. Era hasta morboso, si lo pensaba bien, no es que era del tipo que viera excitante las cosas desagradables, más bien es que se imaginaba la adrenalina de la batalla, aquel fulgor que tan solo estar al borde de la muerte te regalaba y la imagen de una lucha de aquel calibre, era cuanto encontraba excitante Reghan. Era hombre de acción aunque pareciera hecho para estar detrás de un escritorio, no, él no era así, disfrutaba usando su varita y demasiado.

Sin desdibujar la sonrisa, esa sonrisa maldita y medio ladeada, buscó en el bolsillo del pantalón su pitillera de plata. Extrajo uno de sus cigarros de mezcla turca para llevarlo hasta sus labios, prendiendo el extremo con la varita que estaba justo encima de la mesa y soltó la primera calada con gusto antes de terminarse el vaso que tenía justo en la mano que sujetaba el pitillo entre caladas – Retomando tu pregunta anterior. ¿Eres fresca? ¿Eres drogadicta? Si es afirmativo, tómatelo como una observación y no un insulto. ¿Para qué negar cuanto somos? – movió las cejas, él también tiene muchas “cualidades” de ese tipo y lejos de negarlas u ofenderse cuando se las soltaban a la cara, las saboreaba y aceptaba como parte de él. Hacía de sus carencias virtudes, claro que solo desde su perspectiva, había que ver que opinaba el resto de la humanidad de su soberana arrogancia. Envolvió de nuevo el filtro del cigarro con sus labios y propinó una calda lenta, notando y paladeando aquella mezcla tan preciada para el rubio. Miró a los lados buscando un cenicero donde tirar la colilla pero al no encontrarlo, extendió la mano para coger uno de los vasos a medio consumir de la mesa vecina – Gracias – sonrío de lado mientras se ganaba un gruñido del dueño del vaso pero el hombre estaba tan borracho que dejó pasar el momento.

Un par de toques sobre el cuerpo del pitillo y la colilla cayó en el interior, provocando que durante unos segundos la pequeña llama encendiera el alcohol. Reghan se quedó mirando el vaso durante unos segundos antes de pasar la mano por encima, notando su palma caliente y luego miró a la chica - ¿Seguro que quieres escuchar mis historias? Teniendo en cuenta la agitada vida que has tenido en tu adolescencia, tal vez no sea más que nimiedades. Me encuentro ante la archienemiga de Voldemort – él se atrevía a decir su nombre sin contemplaciones y a bromear con el tema, ¿por qué no? Apartó el vaso-cenicero hacia un lado mientras el alcohol terminaba de consumirse y la llama cedía para mirarle a los ojos – Pero te contaré una porque lo he prometido – una calada y dejó el cigarro apoyado en el vaso para proseguir a la par que expulsaba el humo hacia arriba – Durante la guerra, no paraban de llegar avisos al departamento, era un auténtico caos y por aquel entonces aún era un novicio. La cosa es que una vez llegó uno de una batalla entre magos puristas y liberales al sur de Irlanda. Un compañero y yo nos trasladamos hasta allí y cuál fue mi sorpresa al encontrar parte de mi familia materna enfrentándose a un grupo de tres o cuatro magos de pensamiento liberal – y ahí dejó ver sin condicionantes ni problemas la corriente política de su familia.

- La cosa… - río con cierto sarcasmo y amargura– es que en el otro bando estaba mi mejor amigo de Hogwarts, sí tenía de eso aunque parezca mentira. Había terminado casándose con una sangre sucia y claro, eso había condenado su existencia. Allí estaba yo, de pie y tenía que posicionarme de un lado u otro, elegir bando por una vez en mi vida porque ser neutral no iba a servir de nada en aquella ocasión aunque me hubiera esforzado en no considerar a ninguno de los bandos el ganador. Mi compañero de misión decidió unirse a los que parecían más numerosos, mi familia, y mientras la batalla se desataba, yo estaba en medio – hizo una pausa y hablaba mirando a la mesa como si estuviera reviviendo aquella noche - Pero… en cuanto vi a mi amigo correr hacia su esposa que estaba retorciéndose de dolor al ser alcanzada por un crucio, fue cuando tomé la decisión de ir hacia el sector liberal para ofrecerles mi ayuda pero… no llegué a tiempo – en este punto, la mirada del auror se ensombreció - Intenté detener el avada que se dirigía hacía él pero simplemente, por no elegir antes, murió. Ante mis narices vi como caía su cuerpo inerte y sin vida – tomó de nuevo el cigarro y propinó una calada y su tono se volvió más duro y frío – No tuve compasión con quien invocó aquel hechizo ni con el resto, gracias a la ayuda de los liberales. Pero... aunque les hice desear la muerte, matarlos no me… - no le devolvió a su amigo – Nadie de mi familia sabe que aquella noche estuve allí, me ocupé que no quedara ni un testigo – bebió de su propio vaso y retomó el cigarro para volver a su apariencia de tipo sin sentimientos – No tan divertida, ¿verdad? Soy pésimo con las historias.

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Mensaje por Jessy Luttrell Miér Mar 04, 2015 11:24 pm

- eres pésimo contando historias - Sin pensar repitió sus palabras, aun enredada su mente en la historia; por lo sensible que era el tema, por lo personal, por las conclusiones políticas que debía sacar de ellas, todo el material sobre él, que Reghan le había entregado. Y sin pensar se levantó lo mínimo de su asiento para robarle un beso en la mejilla. - oh, creo que estoy borracha.... de nuevo - Y no lo decía por el gesto cariñoso, aunque sí!!! Sino que por el movimiento tan repentino de ir y venir de su cabeza, el mundo le empezó a dar vueltas. Vueltas tranquilas, pero vueltas al fin.

Y "de nuevo" porque la vez que la encontró con Ellie también estaba borracha. Y "de nuevo" porque estaba por pedirle otra vez que la acompañase a su casa. Pero antes le quitó el cigarrillo de las manos para darle un profunda calada. Con esas ganas sin justificativos de robarle algo, de fumar sus cigarrillos, de probar también el sabor por curiosidad, por hacerse la coqueta, la demandante. Mil cosas sin sentido como solía ser cuando alguien estaba borracho. Un cúmulo de impresiones y sensaciones desordenadas y la necesidad de mantener los ojos fijos en el otro solo para asegurarse que el suelo sigue a los pies y la cabeza en su sitio, o más o menos.... - Saben bien... - y se lo devolvió con lentitud.

- Reg... te puedo decir Reg? - sonrió y miró hacia abajo, desacomodándose el cabello. Eso ya eran muchas confianzas para con untipo al que horas antes le tenía miedo, para con un desconocido al que semanas antes había pensado en matar. Pero ahora ya era la tercera cita de borrachos y esas cosas casuales, casi adolescentes se escapaban sin más explicación. Como fuera concluyó - tienes que llevarme a casa... de nuevo. Pero esta vez a la Universidad, que mañana tengo que secuestrar a la novia; "la despedidita"... se rió, esa despedida tan planeada que tenía entre manos, que incluía secuestros, limusina, alcohol y muchachos desnudos bailando eróticamente aceitados.... Al menos ya estamos en Irlanda...
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